martes, 20 de febrero de 2018

Corrección texto ESE CHICO

Texto corregido para 4º ESO curso 2017-8
TEXTO
Ese chico
Ese chico no se me va de la cabeza. Hablo del muchacho que presenció sin hacer nada la agresión de la adolescente ecuatoriana en el tren. Hemos visto una y otra vez la espeluznante escena y verificado su pasividad, la bochornosa y patética manera en que se esforzaba en mirar para otro lado. Y digo bochornosa porque, al verlo, sentías vergüenza ajena y piedad por él; y también la enorme inquietud de preguntarte qué habrías hecho tú en su lugar.
Ese chico es otra víctima del energúmeno. En su miedo paralizador es probable que influya su condición de inmigrante. Él mismo ha declarado que estos ataques racistas son bastante comunes, y eso va creando un sentimiento de inseguridad, de fragilidad. Va comiéndote por dentro y haciéndote más vulnerable a la intimidación, más entregado a la derrota. A la propia humillación de tu cobardía. Pero es que, además, sin duda era peligroso enfrentarse a ese tipo (yo tampoco entiendo por qué el juez no encarceló a alguien tan feroz). Es peligroso oponerse a los violentos, de ahí el mérito de quienes lo hacen. Por una de esas elocuentes coincidencias del azar, el vídeo del ataque en el tren se hizo público al mismo tiempo que la historia de Daniel Oliver, el héroe de 23 años que murió de un golpe por socorrer a una chica. He aquí otro caso estremecedor que vuelve a picotearte las entrañas: ¿serías capaz de actuar como Daniel? Esa duda es inherente a la condición humana, la duda de los propios límites, la incertidumbre sobre el fondo más extremo de uno mismo: allí, en lo más hondo, ¿qué pesará más, el miedo o la propia dignidad? ¿Habrías escondido a un judío en la Alemania de Hitler? Ojalá la vida no nos ponga en una de esas situaciones límite, porque podemos reaccionar como el chico del tren. Y no sé si el pobre será capaz de superarlo.

COMENTARIO

Nos encontramos ante un texto de opinión, de carácter argumentativo, escrito por  Rosa Montero y publicado en el diario El País en octubre de 2007. La periodista escribió este texto con motivo de un suceso de reciente actualidad en ese momento (un caso de agresión racista en un tren) que tuvo mucha repercusión en los medios de comunicación.

Rosa Montero no centra su artículo en el agresor, ni tampoco en la víctima, sino en otro  chico, también inmigrante, que presenció los hechos sin hacer nada. Trata de que reflexionemos sobre las razones por las “Ese chico” actuó de esa manera y de que nos cuestionemos qué habríamos hecho nosotros en su lugar.
El texto está dividido externamente en dos párrafos y presenta una coherencia evidente, que se manifiesta lingüísticamente en la presencia de distintos mecanismos de cohesión que ahora vamos a analizar, y que afectan a los distintos niveles de la lengua.

En el nivel gramatical, podemos hablar, en primer lugar, de la deixis. Encontramos una clara presencia de la deixis extratextual, pues la autora se hace presente en el texto a través de la primera persona del singular (“yo tampoco entiendo…”) y también hace presentes a los lectores del artículo, a los que se dirige directamente a través de la segunda persona del singular (“qué habrías hecho tú en su lugar”) o incluyéndose junto con ellos en formas de la 1ª persona del plural (“Ojalá la vida no nos ponga en una de esas situaciones”). Esta deixis extratextual, también llamada social porque hace referencia a los participantes del acto comunicativo, concede al texto un carácter claramente subjetivo.

También son numerosos los casos de deixis textual: encontramos elementos que señalan o hacen referencia a otros presentes en el propio texto, que o bien han aparecido antes (anáfora) o bien van a aparecer después (catáfora). Funcionan como elementos anafóricos en este texto varios pronombres personales en función de CD (“al verlo” en la línea 4, que se refiere al modo en que el chico se esforzaba en mirar para otro lado; “el mérito de quienes lo hacen” en la línea 13, que se refiere a enfrentarse a los violentos; “será capaz de superarlo” en la línea 22, que se refiere al hecho de haber reaccionado de esa manera tan cobarde, etc.); algunos pronombres personales tónicos (“piedad por él” o “Él mismo” en las líneas 5 y 8, respectivamente, que se refieren ambos a “ese chico”); numerosos pronombres relativos (“el muchacho que presenció sin hacer nada…” en la línea 1, “la patética manera en que se esforzaba…” en la línea 2, “el héroe de 23 años que murió…” en la línea 15, “otro caso estremecedor que vuelve a picotearte…” en la línea 16, etc.); varios determinantes posesivos (“en su miedo…” o “en su condición de inmigrante”, en las líneas 7 y 8, que hacen referencia nuevamente a ese chico); un pronombre demostrativo neutro (“y eso va creando un sentimiento de inseguridad” en la línea 9, que hace referencia al hecho de que los ataques racistas sean bastante comunes); un adverbio deíctico (“de ahí”, en la línea 13, que se refiere a que es peligroso oponerse a los violentos); y la locución adverbial “He aquí” (en la línea 16), que tiene un carácter claramente deíctico y que en este caso sirve para llamar la atención de los lectores sobre algo a lo que acaba de hacer referencia (el caso de Daniel Oliver).

Más raros son los casos de catáfora en el texto, aunque podríamos poner como ejemplo el adverbio “allí” en la línea 19, que se refiere a “en lo más hondo”, y el pronombre interrogativo “qué” en la misma línea, que adelanta a “el miedo o la propia dignidad”. El hecho de que el texto comience con un sintagma nominal precedido de un determinante demostrativo (“Ese chico”) también podría considerarse como un caso de catáfora, pues no sabemos a quién se refiere la autora hasta que un poco después nos aclara que habla “del muchacho que presenció sin hacer nada la agresión”. Rosa Montero utiliza a propósito este mecanismo para darle cierto aire de suspense tanto al título, como al comienzo de su artículo. En cuanto a la elipsis, en este texto hay bastantes casos de sujeto elíptico (“[Yo] Hablo…”, “[Nosotros] Hemos visto…”, “Y [yo] digo…”), algún otro caso de elipsis nominal (“[un sentimiento] de fragilidad”) y también varios de elipsis verbal: “y [hemos] verificado su pasividad…”, “[sentías] la enorme inquietud de preguntarte…”, “¿serías capaz de actuar como Daniel [actuó]”, etc. En algunos casos, la elipsis nominal hace que se sustantive un adjetivo, cobrando así más relevancia éste: “los violentos”, “el pobre”.

Por último, dentro del nivel gramatical, cabe hablar también de la repetición de ciertas estructuras. Por una parte, se repite el sintagma nominal que da título al texto (“Ese chico”) al comienzo de los dos párrafos, con lo que se consigue dar una mayor unidad al texto y a sus dos partes. Sin embargo, como se repiten las mismas palabras, más que de un paralelismo sintáctico, podríamos hablar de un caso de repetición léxica. La misma estructura sintáctica se repite, por ejemplo, en las líneas 10-11 del texto: “haciéndote más vulnerable a la intimidación, más entregado a la derrota. A la propia humillación de tu cobardía.”

En el nivel léxico, podemos comenzar analizando los casos de repetición léxica. Además de la palabra “chico”, como acabamos de decir, se repiten también otros términos en distintos lugares del texto (bochornosa, miedo, límites, tren, duda, peligroso…), pero la autora tiende más a sustituir las palabras por otras con significados parecidos o equivalentes que a repetir los mismos términos. Por ello, es mucho más significativa en este texto la reiteración semántica que la léxica.

Son numerosos, por ejemplo, los casos de sinonimia: “chico”, “muchacho” y “adolescente”; “espeluznante” y “estremecedor”; “bochornosa” y “patética”; “miedo” y “cobardía”; “duda”, “inquietud” e “incertidumbre”; “agresión” y “ataque”; “inseguridad” y “fragilidad”; “humillación” y “vergüenza”; “enfrentarse” y “oponerse”, etc. También hay varios casos de sustitución por expresiones que en este contexto se refieren a lo mismo (sinonimia referencial): por ejemplo, al agresor se refieren las expresiones “el energúmeno”, “ese tipo” y “alguien tan feroz”, mientras que al testigo de los hechos aluden otras como “ese chico”, “el chico del tren” o “el pobre”. Y encontramos asimismo algún caso de sustitución por proforma léxica: por ejemplo, en “de ahí el mérito de quienes lo hacen”, el verbo comodín “hacer” está sustituyendo a la acción “oponerse a los violentos”, que había aparecido inmediatamente antes.

Algunas palabras y expresiones del texto se vinculan o relacionan entre sí precisamente por tener sentidos opuestos: por ejemplo, ante una de estas situaciones límite, la reacción puede ser de “pasividad”, “no hacer nada” y “mirar para otro lado”, o, por el contrario, “enfrentarse”, “oponerse” y “socorrer” a la víctima; sufrir una “derrota” o convertirse en un “héroe”. En definitiva, puede pesar más “el miedo” o “la propia dignidad”, que en este texto funcionan como términos opuestos.

También se establecen entre algunas palabras del texto relaciones de hiperonimia: por ejemplo, el hipónimo “ecuatoriana” se sustituye más adelante por el hiperónimo “inmigrante”, el hiperónimo “sentimiento” se sustituye a lo largo del texto por muchos hipónimos, todos ellos con connotaciones negativas (“miedo”, “inseguridad”, “fragilidad”…); también aparecen en el texto varios cohipónimos del hiperónimo “persona de edad no muy avanzada” (chico, chica, adolescente, muchacho…).

En cuanto a los campos semánticos, es evidente el predominio de palabras relacionadas con la violencia. Por una parte, aparecen varios sustantivos que se refieren a actos violentos (agresión, ataque, golpe), otros que se refieren a quienes son o han sido con frecuencia víctimas de esa violencia (víctima, ecuatoriana, inmigrante, judío), a quienes deben juzgar esos actos (juez) o a quienes se atreven a socorrer a las víctimas (héroe), y muchos otros que aluden a los sentimientos que experimentan esas víctimas (miedo, fragilidad, inseguridad, intimidación, humillación, cobardía…). También aparecen varios adjetivos, de carácter muy negativo, con los que la autora se refiere a quienes ejercen la violencia (violentos, racistas, peligrosos, feroz, energúmeno) y a los actos violentos en sí (espeluznante, estremecedor). Y, por último, también hay verbos que designan las acciones que se pueden llevar a cabo para combatirla (enfrentarse, oponerse, socorrer) y las consecuencias que éstas acciones pueden tener (murió). Otro campo semántico presente en este texto tiene que ver, más que con el tema del texto, con la intención de la autora, que no es otra que remover nuestra conciencia y hacernos pensar en nuestros límites: es muy fácil juzgar a ese chico, pero, ¿estamos seguros, realmente seguros, de que nosotros no habríamos hecho lo mismo? Por ello, encontramos en el texto palabras relacionadas con esa incierta cuestión (duda, incertidumbre, inquietud) que subyace en el interior de todos nosotros (que nos “picotea” las entrañas, el fondo más extremo de uno mismo, en lo más hondo).

Los marcadores discursivos no son muy relevantes en el texto. Predominan claramente los textuales de adición, que se limitan a sumar ideas a otras anteriores: “Y digo…” (línea 4), “Y no sé…” (línea 21), “y también…” (línea 5), “además” (línea 11)… Aparece también un marcador adversativo en la línea 11 (“Pero es que...”), aunque en realidad no sirve aquí para contraponer dos ideas o enunciados presentes en el texto: el enunciado encabezado por “Pero” se opone más bien al hecho de que critiquemos a ese chico, y no a las oraciones anteriores del texto, que tienen la misma finalidad que ésta: tratar de justificar el comportamiento del muchacho. En cuanto a la locución “de ahí” de la línea 13, que comentamos anteriormente por su valor claramente anafórico, funciona en este texto como conector consecutivo: es muy peligroso enfrentarse a los violentos y, en consecuencia, quienes lo hacen merecen ser dignos de admiración. Hay otras conjunciones en el texto de tipo causal (“porque” aparece en las líneas 4 y 21), pero establecen más bien relaciones entre proposiciones que entre enunciados, por lo que su carácter no es supraoracional.
También hay en el texto un marcador con función pragmática, que le sirve a la autora para insistir en la certeza de lo que está diciendo y resultar así más convincente: “sin duda era peligroso” (línea 11).

Podemos concluir este comentario diciendo que la coherencia textual está garantizada en este texto por la presencia de numerosos mecanismos de cohesión en todos los niveles, teniendo especial relevancia los elementos deícticos y las reiteraciones de tipo semántico. Rosa Montero recurre a un sinfín de términos que insisten una y otra vez de modo efectivo sobre las ideas que quiere transmitirnos y de esa manera consigue su propósito: que empaticemos con las víctimas de la violencia, que experimentemos por un momento todo lo que ellos sienten (miedo, humillación, inseguridad…) y que dudemos de dónde están nuestros propios límites antes de juzgar la supuesta cobardía de los demás.

lunes, 19 de febrero de 2018

martes, 6 de febrero de 2018

poema visual

DiaRio
Curso 2017-18

Echad un vistazo a este enlace. A continuación, después de entender lo que es, que con vuestro natural despierto costará poco.

Elegid tema, contenido, forma... e incluso material para hacer el vuestro y manos a la obra, lo pegáis a vuestro Diario y se lo mostráis al Jefe Supremo, o sea Yo.
Chapuzas prohibidas por decreto ley.

domingo, 4 de febrero de 2018

Graficosía.

Curso 2017-18

Diario.

Bueno, seguimos con nuestro acercamiento a la poesía, la sugerencia y tal... Ahora vamos a hacer un graficoema, que como su nombre indica es un poema gráfico, algo sencillito, o no, según gusto del cliente.
Bendita tecnología, o manualidad si lo hacéis en cuaderno, que por supuesto es donde debéis hacerlo, aunque previamente podréis visualizarlo en el ordenador.

No olvidéis que estamos con un Diario en el que estamos recogiendo lo que pensamos o se nos ocurre...y que debemos hacerlo a diario, o casi. Cualquier excusa es buena para reflexionar, escribir, anotar...o simplemente dejarse llevar por el placer de la escritura.
Aquí os regalo mi graficoema:

OOOLAAaaaaaaaaaaaaaaadddddiiiiiiiooooossS
Me DiJJJOOO
y ...no La VOLVí
a ver

lunes, 29 de enero de 2018

Poesía 5

Curso 2017-18.
Diario

No olvidéis que seguimos con el diario y que me gustaría ir viendo cómo va.

Bueno, pues a darle otra vez otra vez al alma poética que lleváis dentro.

La actividad se llama:

El juego de la ruleta china. (Tomado de Esperanza Ortega El baúl volador)

 Vamos a escribir una serie de versos que darán luego forma a un poema.
“Si fuera... Color sería..."
Fenómeno atmosférico
Animal
Momento del día
Parte del cuerpo
Fruta
Hora del día
Elemento natural
Mes del año
Estación
Lugar
Sabor

La cosa quedaría tal que así:



Si fuera color sería el verde que inunda los campos,

Si fuera fenómeno atmosférico sería el trueno que ruge con fuerza,

.......

Si fuera elemento natural sería la nube que va y viene empujada por el viento,

Si fuera sabor sería el helado de vainilla que el verano nos pide...



Como veis, hasta el color nos vale.



jueves, 25 de enero de 2018

Imagen - poesía

Curso 2017-18
Diario.


Como ya sois expertos poetas, por lo menos según lo visto en clase y en la anterior actividad, aquí va esta imagen para que escribáis un poema. No olvidéis que estamos dentro del diario. Un día os ponéis poéticos y allá que van vuestras reflexiones, escritas una debajo de otra sobre lo que os sugiera la imagen  que os he elegido. Si es que en el fondo sois sensibles cual mariposilla colorida.


A mi diario de a bordo, XX de  XX de 2013.

No ganas de hablar,
tampoco me rodean ruido, bullicio...
Me aislo. Hoy me aislo,
de todo y de todos, de todo y por todo
de nada y de casi todo,
de alguien y de algo.
Floto y no me hundo,
subo por los días...

Hala, ánimo que está chupao cual mentolado caramelo, of course sin azúcar, no esa chorrada de SUGAR FREE


lunes, 22 de enero de 2018

Queda prohibido.

Curso 2017-18
Diario.

Queridos muchachos, Pablo Neruda tiene un poema titulado Queda prohibido. Leedlo. Hay otro con el mismo título que os pongo.  Comparad vosotros mismos. Leedlos con atención y como tarea podrías hacer algo parecido.
¿Qué es lo que os prohibiríais vosotros?

Alfredo Cuervo Barrero.
Queda prohibido.



¿Qué es lo verdaderamente importante?,
busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.
Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de irreales ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes,
¡no me extraña que exista tanta confusión,
tanta lejanía de todo, tanta desilusión!.
Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira puede uno convivir,
cada cual es quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.
Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.
Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.
Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.
Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.
Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.