viernes, 19 de enero de 2018

Mi poema

Curso 2017-18
Diario.

Volvemos con la poesía, algo facilito. Por ejemplo, vais a poner, sin pensar demasiado, una serie de palabras, seguidas, que van a formar un poema de asociaciones curiosas. Acá va un ejemplo.
Recordad que necesitáis una excusa para que aparezca en vuestro Diario.

 MIS PALABRAS.

PIEDRA, SOL, AGUA, MAR, LIBRO...
pena, alegría, soledad, compañía, amargura, hartazgo, compasión; equipo, alumnado
redondo, rojo, cerrado, abierto; alegres, cariñosos, dolorido,
SALIR volAAAndo CURADO.del corazón???
nunca quizá hoy, sí, regular, allí mucho.
AL instante-de cabo a rabo-de cuando en cuando.
dormitaré, vuelo, había escapado, tengo que esperarte, volveré a pensarlo.
AUNQUE IMAGINO PORQUE SÍ, pero sin ti no es lo mismo...

martes, 16 de enero de 2018

Vuelta al poema


Diario.

Curso 2017-8

Vamos a descansar un poco de tanta prosa y foto y vamos a sentir con el alma, que es con lo que dicen que sienten los poetas. Como de todo se aprende y todo vale, de paso vamos a repasar las clases de palabras.
 En el primer verso sólo vamos a escribir seis palabras, que tienen que ser sustantivos concretos. 
En el verso dos escribimos siete palabras que sean sustantivos abstractos y otras dos que sean sustantivos colectivos. 
En el verso tres escribimos sólo adjetivos descriptivos, por ejemplo cuatro y en el mismo verso añadimos tres adjetivos valorativos. 
En el verso cuatro escribimos un infinitivo, un gerundio y un participio del mismo verbo o cada forma de un verbo distinto.
En el verso cinco escribimos adverbios, uno de cada tipo. 
En total son...¿cuántos tipos hay? No, si tendré que daros un pescozón. En el verso cinco escribimos tres locuciones adverbiales.
 En el verso seis tres tiempos verbales, los que sean, de la misma forma verbal o no, y dos perífrasis. 
Para acabar el poema escribimos una conjunción, luego un presente del verbo que sea y luego una locución conjuntiva. Quedará sugerente, no os preocupéis. El título va a ser "Mis palabras"

jueves, 11 de enero de 2018

A vueltas con poesía

Tarea para el Diario. 

Curso 2017-18
Como tenemos muy reciente las  instrucciones para escribir un poema, es el momento de recuperar esa entrada del blog, repasarlo y hacer una primera prueba.
Elegid un día de vuestro diario, buscáis un motivo que justifique la vena poética que os invade y la escribís siguiendo esas instrucciones o aplicando otras que hemos ido trabajando.

 La poesía es la esencia del sentimiento, la destilación de las emociones...pero sobre todo dejaos llevar por lo primero que se os ocurra.

Este poema tiene que tener un título, que os doy yo, Autobiografía. En él escribís en forma de poema, sin rima, claro, a no ser que queráis vosotros, aquellos sucesos, hechos, pensamientos...de vuestra vida que estiméis dignos de recuerdo. Esta tarea ya la hicimos en prosa hace tiempo, pues ahora toca en verso.

Si tenéis problemas o dudas me lo decís y lo vemos en clase.

martes, 9 de enero de 2018

Instrucciones para escribir un poema.

Curso 2017-8
Tarea para el Diario.

Como ya os dije, aquí van esas instrucciones. Veréis que escribir poesía no es tan difícil como pensáis. Por cierto, no hace falta que rimen los versos. Ya lo intentaremos más adelante

Como ya os he puesto demasiada tarea, esta actividad, por ahora, la vais ensayando sin pasarla al diario.

Instrucciones para escribir un poema

1.- Se cogen unas cuantas palabras, en sí mismas poéticas, y se van distribuyendo poco a poco entre las diferentes estrofas.


En realidad, cualquier palabra puede considerarse poética, aunque también es cierto que unas pueden serlo más que otras (dolor, ternura, melancolía, camino, labios, griterío...parece que quedan mejor que cogote, pescozón, silla, griterío; aunque quizá todo es cuestión de probar).
2.- Se cogen unas cuantas palabras más bien vulgares a las que se poetiza dándoles unas terminaciones adecuadas (arroyuelos, pajarillos, blanquecinos…)
3.- Se forman unas cuantas parejas de diferentes colores, de modo que se contradigan lo más posible los colores de cada pareja (negro verdor, blanco escarlata…)
4.- A unos cuantos verbos se les cambia de ocupación habitual (se cierran las sombras, sueñan las penas...)
5.- Se distribuyen también entre las estrofas unas cuantas palabras, de esas que a veces emplea la gente sin saber bien lo que quieren decir (enhiesto, exangüe, hirsuto, inane…)
6.- Puede ir bien aprovechar algún verso de una poesía conocida.
7.- Puede añadirse también un estribillo cortito para repetir entre dos estrofas o dos versos:

triste como un futbolista en el banquillo

cansado como un estudiante después de un examen

¡ay que sí! ¡ay que no!

ilusionado como un niño que espera a Los Reyes Magos

frustrado como un viajero sin viaje

¡ay que sí! !ay que no!


lunes, 11 de diciembre de 2017

Corrección texto ESE CHICO

Texto corregido para 4º ESO curso 2017-8
TEXTO
Ese chico
Ese chico no se me va de la cabeza. Hablo del muchacho que presenció sin hacer nada la agresión de la adolescente ecuatoriana en el tren. Hemos visto una y otra vez la espeluznante escena y verificado su pasividad, la bochornosa y patética manera en que se esforzaba en mirar para otro lado. Y digo bochornosa porque, al verlo, sentías vergüenza ajena y piedad por él; y también la enorme inquietud de preguntarte qué habrías hecho tú en su lugar.
Ese chico es otra víctima del energúmeno. En su miedo paralizador es probable que influya su condición de inmigrante. Él mismo ha declarado que estos ataques racistas son bastante comunes, y eso va creando un sentimiento de inseguridad, de fragilidad. Va comiéndote por dentro y haciéndote más vulnerable a la intimidación, más entregado a la derrota. A la propia humillación de tu cobardía. Pero es que, además, sin duda era peligroso enfrentarse a ese tipo (yo tampoco entiendo por qué el juez no encarceló a alguien tan feroz). Es peligroso oponerse a los violentos, de ahí el mérito de quienes lo hacen. Por una de esas elocuentes coincidencias del azar, el vídeo del ataque en el tren se hizo público al mismo tiempo que la historia de Daniel Oliver, el héroe de 23 años que murió de un golpe por socorrer a una chica. He aquí otro caso estremecedor que vuelve a picotearte las entrañas: ¿serías capaz de actuar como Daniel? Esa duda es inherente a la condición humana, la duda de los propios límites, la incertidumbre sobre el fondo más extremo de uno mismo: allí, en lo más hondo, ¿qué pesará más, el miedo o la propia dignidad? ¿Habrías escondido a un judío en la Alemania de Hitler? Ojalá la vida no nos ponga en una de esas situaciones límite, porque podemos reaccionar como el chico del tren. Y no sé si el pobre será capaz de superarlo.

COMENTARIO

Nos encontramos ante un texto de opinión, de carácter argumentativo, escrito por  Rosa Montero y publicado en el diario El País en octubre de 2007. La periodista escribió este texto con motivo de un suceso de reciente actualidad en ese momento (un caso de agresión racista en un tren) que tuvo mucha repercusión en los medios de comunicación.

Rosa Montero no centra su artículo en el agresor, ni tampoco en la víctima, sino en otro  chico, también inmigrante, que presenció los hechos sin hacer nada. Trata de que reflexionemos sobre las razones por las “Ese chico” actuó de esa manera y de que nos cuestionemos qué habríamos hecho nosotros en su lugar.
El texto está dividido externamente en dos párrafos y presenta una coherencia evidente, que se manifiesta lingüísticamente en la presencia de distintos mecanismos de cohesión que ahora vamos a analizar, y que afectan a los distintos niveles de la lengua.

En el nivel gramatical, podemos hablar, en primer lugar, de la deixis. Encontramos una clara presencia de la deixis extratextual, pues la autora se hace presente en el texto a través de la primera persona del singular (“yo tampoco entiendo…”) y también hace presentes a los lectores del artículo, a los que se dirige directamente a través de la segunda persona del singular (“qué habrías hecho tú en su lugar”) o incluyéndose junto con ellos en formas de la 1ª persona del plural (“Ojalá la vida no nos ponga en una de esas situaciones”). Esta deixis extratextual, también llamada social porque hace referencia a los participantes del acto comunicativo, concede al texto un carácter claramente subjetivo.

También son numerosos los casos de deixis textual: encontramos elementos que señalan o hacen referencia a otros presentes en el propio texto, que o bien han aparecido antes (anáfora) o bien van a aparecer después (catáfora). Funcionan como elementos anafóricos en este texto varios pronombres personales en función de CD (“al verlo” en la línea 4, que se refiere al modo en que el chico se esforzaba en mirar para otro lado; “el mérito de quienes lo hacen” en la línea 13, que se refiere a enfrentarse a los violentos; “será capaz de superarlo” en la línea 22, que se refiere al hecho de haber reaccionado de esa manera tan cobarde, etc.); algunos pronombres personales tónicos (“piedad por él” o “Él mismo” en las líneas 5 y 8, respectivamente, que se refieren ambos a “ese chico”); numerosos pronombres relativos (“el muchacho que presenció sin hacer nada…” en la línea 1, “la patética manera en que se esforzaba…” en la línea 2, “el héroe de 23 años que murió…” en la línea 15, “otro caso estremecedor que vuelve a picotearte…” en la línea 16, etc.); varios determinantes posesivos (“en su miedo…” o “en su condición de inmigrante”, en las líneas 7 y 8, que hacen referencia nuevamente a ese chico); un pronombre demostrativo neutro (“y eso va creando un sentimiento de inseguridad” en la línea 9, que hace referencia al hecho de que los ataques racistas sean bastante comunes); un adverbio deíctico (“de ahí”, en la línea 13, que se refiere a que es peligroso oponerse a los violentos); y la locución adverbial “He aquí” (en la línea 16), que tiene un carácter claramente deíctico y que en este caso sirve para llamar la atención de los lectores sobre algo a lo que acaba de hacer referencia (el caso de Daniel Oliver).

Más raros son los casos de catáfora en el texto, aunque podríamos poner como ejemplo el adverbio “allí” en la línea 19, que se refiere a “en lo más hondo”, y el pronombre interrogativo “qué” en la misma línea, que adelanta a “el miedo o la propia dignidad”. El hecho de que el texto comience con un sintagma nominal precedido de un determinante demostrativo (“Ese chico”) también podría considerarse como un caso de catáfora, pues no sabemos a quién se refiere la autora hasta que un poco después nos aclara que habla “del muchacho que presenció sin hacer nada la agresión”. Rosa Montero utiliza a propósito este mecanismo para darle cierto aire de suspense tanto al título, como al comienzo de su artículo. En cuanto a la elipsis, en este texto hay bastantes casos de sujeto elíptico (“[Yo] Hablo…”, “[Nosotros] Hemos visto…”, “Y [yo] digo…”), algún otro caso de elipsis nominal (“[un sentimiento] de fragilidad”) y también varios de elipsis verbal: “y [hemos] verificado su pasividad…”, “[sentías] la enorme inquietud de preguntarte…”, “¿serías capaz de actuar como Daniel [actuó]”, etc. En algunos casos, la elipsis nominal hace que se sustantive un adjetivo, cobrando así más relevancia éste: “los violentos”, “el pobre”.

Por último, dentro del nivel gramatical, cabe hablar también de la repetición de ciertas estructuras. Por una parte, se repite el sintagma nominal que da título al texto (“Ese chico”) al comienzo de los dos párrafos, con lo que se consigue dar una mayor unidad al texto y a sus dos partes. Sin embargo, como se repiten las mismas palabras, más que de un paralelismo sintáctico, podríamos hablar de un caso de repetición léxica. La misma estructura sintáctica se repite, por ejemplo, en las líneas 10-11 del texto: “haciéndote más vulnerable a la intimidación, más entregado a la derrota. A la propia humillación de tu cobardía.”

En el nivel léxico, podemos comenzar analizando los casos de repetición léxica. Además de la palabra “chico”, como acabamos de decir, se repiten también otros términos en distintos lugares del texto (bochornosa, miedo, límites, tren, duda, peligroso…), pero la autora tiende más a sustituir las palabras por otras con significados parecidos o equivalentes que a repetir los mismos términos. Por ello, es mucho más significativa en este texto la reiteración semántica que la léxica.

Son numerosos, por ejemplo, los casos de sinonimia: “chico”, “muchacho” y “adolescente”; “espeluznante” y “estremecedor”; “bochornosa” y “patética”; “miedo” y “cobardía”; “duda”, “inquietud” e “incertidumbre”; “agresión” y “ataque”; “inseguridad” y “fragilidad”; “humillación” y “vergüenza”; “enfrentarse” y “oponerse”, etc. También hay varios casos de sustitución por expresiones que en este contexto se refieren a lo mismo (sinonimia referencial): por ejemplo, al agresor se refieren las expresiones “el energúmeno”, “ese tipo” y “alguien tan feroz”, mientras que al testigo de los hechos aluden otras como “ese chico”, “el chico del tren” o “el pobre”. Y encontramos asimismo algún caso de sustitución por proforma léxica: por ejemplo, en “de ahí el mérito de quienes lo hacen”, el verbo comodín “hacer” está sustituyendo a la acción “oponerse a los violentos”, que había aparecido inmediatamente antes.

Algunas palabras y expresiones del texto se vinculan o relacionan entre sí precisamente por tener sentidos opuestos: por ejemplo, ante una de estas situaciones límite, la reacción puede ser de “pasividad”, “no hacer nada” y “mirar para otro lado”, o, por el contrario, “enfrentarse”, “oponerse” y “socorrer” a la víctima; sufrir una “derrota” o convertirse en un “héroe”. En definitiva, puede pesar más “el miedo” o “la propia dignidad”, que en este texto funcionan como términos opuestos.

También se establecen entre algunas palabras del texto relaciones de hiperonimia: por ejemplo, el hipónimo “ecuatoriana” se sustituye más adelante por el hiperónimo “inmigrante”, el hiperónimo “sentimiento” se sustituye a lo largo del texto por muchos hipónimos, todos ellos con connotaciones negativas (“miedo”, “inseguridad”, “fragilidad”…); también aparecen en el texto varios cohipónimos del hiperónimo “persona de edad no muy avanzada” (chico, chica, adolescente, muchacho…).

En cuanto a los campos semánticos, es evidente el predominio de palabras relacionadas con la violencia. Por una parte, aparecen varios sustantivos que se refieren a actos violentos (agresión, ataque, golpe), otros que se refieren a quienes son o han sido con frecuencia víctimas de esa violencia (víctima, ecuatoriana, inmigrante, judío), a quienes deben juzgar esos actos (juez) o a quienes se atreven a socorrer a las víctimas (héroe), y muchos otros que aluden a los sentimientos que experimentan esas víctimas (miedo, fragilidad, inseguridad, intimidación, humillación, cobardía…). También aparecen varios adjetivos, de carácter muy negativo, con los que la autora se refiere a quienes ejercen la violencia (violentos, racistas, peligrosos, feroz, energúmeno) y a los actos violentos en sí (espeluznante, estremecedor). Y, por último, también hay verbos que designan las acciones que se pueden llevar a cabo para combatirla (enfrentarse, oponerse, socorrer) y las consecuencias que éstas acciones pueden tener (murió). Otro campo semántico presente en este texto tiene que ver, más que con el tema del texto, con la intención de la autora, que no es otra que remover nuestra conciencia y hacernos pensar en nuestros límites: es muy fácil juzgar a ese chico, pero, ¿estamos seguros, realmente seguros, de que nosotros no habríamos hecho lo mismo? Por ello, encontramos en el texto palabras relacionadas con esa incierta cuestión (duda, incertidumbre, inquietud) que subyace en el interior de todos nosotros (que nos “picotea” las entrañas, el fondo más extremo de uno mismo, en lo más hondo).

Los marcadores discursivos no son muy relevantes en el texto. Predominan claramente los textuales de adición, que se limitan a sumar ideas a otras anteriores: “Y digo…” (línea 4), “Y no sé…” (línea 21), “y también…” (línea 5), “además” (línea 11)… Aparece también un marcador adversativo en la línea 11 (“Pero es que...”), aunque en realidad no sirve aquí para contraponer dos ideas o enunciados presentes en el texto: el enunciado encabezado por “Pero” se opone más bien al hecho de que critiquemos a ese chico, y no a las oraciones anteriores del texto, que tienen la misma finalidad que ésta: tratar de justificar el comportamiento del muchacho. En cuanto a la locución “de ahí” de la línea 13, que comentamos anteriormente por su valor claramente anafórico, funciona en este texto como conector consecutivo: es muy peligroso enfrentarse a los violentos y, en consecuencia, quienes lo hacen merecen ser dignos de admiración. Hay otras conjunciones en el texto de tipo causal (“porque” aparece en las líneas 4 y 21), pero establecen más bien relaciones entre proposiciones que entre enunciados, por lo que su carácter no es supraoracional.
También hay en el texto un marcador con función pragmática, que le sirve a la autora para insistir en la certeza de lo que está diciendo y resultar así más convincente: “sin duda era peligroso” (línea 11).

Podemos concluir este comentario diciendo que la coherencia textual está garantizada en este texto por la presencia de numerosos mecanismos de cohesión en todos los niveles, teniendo especial relevancia los elementos deícticos y las reiteraciones de tipo semántico. Rosa Montero recurre a un sinfín de términos que insisten una y otra vez de modo efectivo sobre las ideas que quiere transmitirnos y de esa manera consigue su propósito: que empaticemos con las víctimas de la violencia, que experimentemos por un momento todo lo que ellos sienten (miedo, humillación, inseguridad…) y que dudemos de dónde están nuestros propios límites antes de juzgar la supuesta cobardía de los demás.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Tareas narración final noviembre.

Para tarea Diario 2ºESO curso 2017-8

Para la semana que comienza el lunes 27 de noviembre, además de la realización del diario, los días que seleccionéis, debéis incluir lo siguiente:

ESCRITURA TIPO TELEGRAMA.

Tenéis que escribir algo tipo peli de indios, por ejemplo "hoy no ganas de nada, rollo patatero, amigos esperarme para ir cine, habitación desordenada y padres

MENSAJE GUARDADO.

Imaginad que vais a guardar dentro de una caja o botella que alguien abrirá dentro de muuuchos años, una hoja en la que vais a contar, de forma breve, algo de vosotros, lo más característico, lo que creéis que os define, para que quien lo lea se haga una idea de vosotros.

Procurad ser lo más sinceros posible, alguna exageración vale, pero no os paséis; nada de supermanes, héroes o millonarios seductores. ¿Que no sabes lo que significa seductor?, pues míralo en el diccionario, vaguete (baguette es una barra de pan, eso no)

DESCRIPCIÓN DE UNA MÁQUINA.

Acabáis de fabricar una máquina u objeto único en el mundo: qué sería, que haría...Debes describirla lo mejor posible, tanto la forma, materiales, qué hace, cómo funciona...

Por ejemplo: una máquina que descubre las mentiras, que anticipa algo que va a suceder, unas gafas especiales...Ya sabéis que no podéis utilizar los ejemplos que os pongo a no ser que le añadáis variaciones.

martes, 21 de noviembre de 2017

Tabla de multiplicar

Curso 2017-8

Diario 2º ESO

Vais a inventar una tabla de multiplicar al modo de Gianni Rodari:
[...]
tres por uno, concierto gatuno
tres por dos, peras con arroz
tres por tres, salta al revés
tres por cuatro, vamos al teatro
tres por cinco, pega un brinco
[...]
Yo creo que a partir de este ejemplo me entenderéis. A  ver esos creadores que lleváis dentro.